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“Planeta Lula”

agosto 16, 2010

Lula pone a Brasil en la senda de erradicar la miseria en 2016
En Brasil, 55 millones de personas viven por debajo del umbral de la pobreza y, de ellas, 19 millones sobreviven en una situación de pobreza extrema. Son cifras que estremecen en este país de dimensiones continentales y de 190 millones de habitantes que, aunque subido al carro del progreso, sigue figurando entre los más desiguales del planeta. Sin embargo, hay motivos para el optimismo: la última década y media no sólo ha registrado crecimiento económico, sino también un mejor reparto de la renta.
Entre 1995 y 2008, la pobreza absoluta se redujo un 33% y de esa situación salieron 12,8 millones de brasileños. De continuar esta tendencia, Brasil puede erradicar la miseria para 2016, con sólo un 4% de población pobre. Eso dice, al menos, un reciente estudio del Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE).
Durante las dos legislaturas del presidente Luiz Inacio Lula da Silva, el índice Gini, uno de los indicadores de la desigualdad más usados internacionalmente, ha bajado cinco puntos. Pocos gobiernos lo consiguen. El Gini de Brasil sigue siendo uno de los más altos del mundo, con un 0,52 (donde 1 indica la desigualdad perfecta y 0 la igualdad perfecta), pero se aprecian signos de cambio.


Planeta Lula
Samba con tango. Soja con pasaporte a China. Petróleo de raíz africana. Astronauta brasileño en un cohete ruso. Turbantes árabes en la bolsa de Sao Paulo. Brasil se quiere comer el mundo. Y en los cuatro primeros años de Gobierno de Lula, se convirtió en uno de los países más influyentes del planeta. Con 53 países visitados y más de 100 viajes oficiales, Lula ha conseguido un difícil equilibrio que agrada tanto al primer mundo como al tercero. Y ha logrado una serie de movimientos del sur para y por el sur, casi inéditos en la historia.
Brasil se transformó en la pieza clave para la moderación política de la izquierda latina (Evo Morales, Hugo Chávez, Rafael Correa, Daniel Ortega). En el cabecilla indiscutible del G-20 que lucha contra los subsidios agrarios del Primer Mundo. Y en impulsor del G-3 (junto a India y Suráfrica), que representa a las potencias en desarrollo. Todo, sin enojar en exceso a EEUU y a Europa. El Brasil de Lula es por inercia el interlocutor del Tercer Mundo con el foro de Davos.


Como sempre, vale a pena ler os comentários…

Sandro
Todo lo que dice la reportaje es verdad. Pero la pena es que a pesar de todo eso brasileños todavía pasan hambre y una importante parte de la juventud tiene como una opción de vida el narcotráfico. Brasil todavía es un país muy, muy, muy desigual y Lula no ha cambiado mucho esa triste realidad.

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