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Robert Capa e uma maleta perdida

outubro 8, 2010

La guerra escondida en la maleta
Esta aventura comienza en plena guerra civil española. Robert Capa, Gerda Taro y David Seymour, tres grandes fotógrafos del siglo XX, narraron la contienda con sus cámaras desde un punto de vista: el del bando republicano que se enfrentaba a las tropas franquistas. Sus instantáneas se convierten en iconos. Testimonios del combate atroz, del sueño de resistencia al avance del fascismo en Europa, del penoso exilio tras la derrota en 1939. Sin ellas resulta imposible entender la historia del fotoperiodismo. Pero tampoco la historia de España. Muchas otras imágenes que tomaron durante la Guerra Civil no llegaron a conocerse. La razón estriba en una serie de avatares que arrancan cuando Imre Csiki Weisz, ayudante de laboratorio de Robert Capa, recibió el cometido de salvaguardar tres cajas de cartón.
Estamos en el París de finales de 1939. Ante la aproximación del ejército alemán, Capa huye a Estados Unidos. Teme ser capturado como ciudadano de país enemigo o simpatizante comunista. Los negativos que deja en el estudio parisiense del número 37 de la Rue Froidevaux quedan a cargo de Csiki Weisz. Pero, al igual que Capa, Weisz es emigrante húngaro judío. Y también decide escapar. Lleva consigo, entre otros documentos, esas tres cajitas de cartón llenas de negativos con fotos de Capa, Taro y Seymour que acaban en una oficina diplomática mexicana en Francia con la probable intención de Csiki de dejarlas a buen recaudo. En algún momento, y en circunstancias aún desconocidas, el general Francisco Aguilar González, embajador de México ante el Gobierno de Vichy entre 1941 y 1942, se apodera de aquellas cajas. Debió de incluirlas en el equipaje cuando regresó a la capital de su país. Allí permanecieron durante casi siete décadas.

Ahora, cuando las grandes ideas han agotado su caudal de muerte y destrucción, aquella guerra antigua en la que comenzaron a solventarse conflictos modernos sigue mostrando, en el cine, en la literatura, en las fotos de sus muertos sin enterrar, su inagotable capacidad de fascinación con idéntica pregunta al fondo: ¿cómo fue posible? Y es entonces el momento de contar otra vez la misma historia revolviendo las viejas fotografías.

Robert Capa. “El mito persiste, aún más trágico.”

A incrível história dos negativos perdidos de Robert Capa.

2 Comentários leave one →
  1. Usha Velasco permalink
    outubro 10, 2010 1:46 pm

    E a capa da Veja, hein?
    Nada a ver com este post, mas entrei aqui pra saber se a Josefina tinha algo a dizer…

  2. Claudio Versiani permalink*
    outubro 10, 2010 3:13 pm

    Usha, consultei a moça…
    Ela disse que a capa é muito boa.
    E disse que a Veja é muito ruim.
    Disse ela, que a revista é uma mala sem alça. Duro de aguentar e pior ainda de carregar.

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